LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, POPULARES Y POLITICAS DEMOCRATICAS, PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDA, FRENTE AL REGIMEN FASCISTA, SIONISTA Y PATRIARCAL DE ABELARDO DELA ESPRIELLA (ADLE)
Bogotá, octubre 21 de 2024
- Generalidades
- Entendemos y comprendemos que hay un nuevo período político con la llegada al gobierno la patria “milagro” de ADLE (que pretende además, instaurar un regimen político), que determina la victoria del fascismo sionismo en Colombia, que es temporal y debemos revertirla con la unidad, la organización y la lucha, implicando disciplina individual y colectiva, no solo en la organizacion y preparación, sino en la ejecución de las acciones, en el control y evaluación, que debemos de hacerla de forma organizada, para enfrentar las mas dura confrontación de clases.
- Para desarrollar y ejecutar su programa de gobierno de la patría “milagro” ADLE, configura una coalición entre sectores de las clases dominantes, gremios económicos, el gran empresariado, sectores tradiciones de la derecha, grupos religiosos fundamentalistas (en especial evangélicos), sionistas, sectores políticos (involucrados con el narcotráfico y paramilitares) que confluyen alrededor de una agenda de “autoridad”, seguridad, restauración conservadora, construyendo su proyecto en la logica fascista, sionista y patriarcal que esta claramente determinada en su programa y ejecuciones en lo que llevan como gobierno; su nucleo fundamental es el movimiento Defensores de la Patria, apoyados por: Centro Democrático, Partido Liberal, Partido Conservador, Cambio Radical, El Partido de la U, Creemos Colombia y grupos e iglesias cristiana y evangélicas.
2. La disputa -Batalla Cutural– La batalla cultural parte de una premisa: “Quien domina la cultura, domina la política, domina los poderes del Estado “.
Crear opinión pública y trabajarla en el terreno ideológico
- Es el enfrentamiento ideológico donde se lucha por las ideas y la cultura, para tener el control del poder del Estado, de los medios de producción económicos, teniendo como principal arranquer el control de los valores, los símbolos, el lenguaje y la moral de la sociedad…nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres.
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A nivel mundial y en Colombia, este tablero político se cruza de forma directa con las figuras e ideas que mencionas: desde las raíces históricas de la izquierda hasta la consolidación de la nueva derecha radical y el fascismo.
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Por eso no le tememos a la Revolución Cultural en donde se ponga al centro, los intereses de la humanidad y la preservacion y cuidado del eco sistema, “nuestra casa común”: en ese sentido transformar de manera estructural “las cuatro viejas cosas”: viejas costumbres, vieja cultura, viejos hábitos y viejas ideas.
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2.2. El Uso Estratégico de la Religión- las iglesias…Los evangélicos.
Agenda neoconservadora y combate a los derechos civiles. Teología de la prosperidad, uso electoral de iglesias cristianas y defensa moral contra el cambio social. La religión es utilizada como una herramienta de cohesión de masas, legitimación moral y creación de un “pánico cultural”.
- En el mundo: Se observa una alianza global entre la extrema derecha- el fascismo y el sionismo y los sectores más fundamentalistas del cristianismo (católico tradicionalista y evangélico/pentecostal) o del islamismo radical, según la región. Se instrumentaliza la fe para el poder del Estado, haciendo énfasis para defender la “familia tradicional” contra lo que denominan “ideología de género”, el aborto o los derechos de las minorías, “atacar” la corrupción…
- En Colombia: Las iglesias evangélicas y crisitianas y los sectores más conservadores del catolicismo juegan un papel político determinante.
- La fe como capital electoral: El fascismo sionismo local utiliza los púlpitos para movilizar millones de votos bajo la narrativa de que el progresismo o la izquierda y el comunismo son “fuerzas satánicas” o destructoras de los valores cristianos.
- Legitimación del orden social: Se vende la idea de que la desigualdad social o la jerarquía son órdenes divinos, neutralizando el espíritu de rebeldía de las clases populares. Quien se sacrifique el la tierra con la pobreza, será llamado al “paraiso” al cielo cuando muera.
- 2.3. La Cooptación de Organizaciones Sociales, Populares y sus Dirigentes.
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Nacionalismo económico y canalización de la rabia obrera. Clientelismo en Juntas de Acción Comunal, división de sindicatos y asfixia/eliminación de líderes no alineados. - Para desactivar las organizaciones sociales y los partidos de izquierda, para desactivar la resistencia y construir una base de apoyo de masas, el fascismo sionismo y patriarcal, no solo destruye los movimientos sociales populares; los infiltra, los divide y los asimila (penalización, criminalización y cooptación).
- En el mundo: Utilizan el descontento de los y las trabajadoras contra la globalización y las élites tecnocráticas, contra sus propias organizaciones. Cooptan el discurso popular prometiendo protección chovinista (prioridad para los nativos frente a los inmigrantes).
- En Colombia: La cooptación y neutralización del tejido popular es una estrategia quirúrgica:
- Clientelismo y asistencialismo: Se compran lealtades de dirigentes sindicales, comunitarios y politicos (como miembros de Juntas de Acción Comunal – JAC, sindicatos y partidos- a través de subsidios, proyectos locales o prebendas materiales, dineros, transformando la organización popular en una máquina de votación para la derecha, del fascismo y sionismo, pero además, quebrar la conciencia dew clse del tejido social y humano de la organización.
- Creación de “sindicatos” y gremios paralelos: Cuando no pueden cooptar las organizaciones existentes (generalmente ligadas a la izquierda), crean asociaciones comunitarias alternativas de corte conservador o pro-empresarial para fracturar la unidad popular.
- Discurso anticomunista y estigmatización: Si un líder comunitario no se deja cooptar, se le etiqueta de “guerrillero” o “aliado del terrorismo”. Esto rompe su tejido de apoyo social y, trágicamente en Colombia, los convierte en blanco de la violencia paramilitar.
- El “Fascismo de los de abajo”: Se explota el resentimiento social o la inseguridad de los sectores más pobres, orientando su rabia no hacia las élites económicas, el establecimientoi, sino hacia otros sectores vulnerables (ej. la población migrante venezolana, comunidades indígenas o el lumpenproletariado).




